Cantos de inocencia







Soplando por los valles indómitos
soplando canciones placenteras y jubilosas
en una nube vi a un niño
que riendo dijo:

Sopla un cantar que hable de un cordero
Y yo lo entoné con feliz brío.
Gaitero, sopla otra vez ese cantar;
volvía entonarlo; pero al escucharlo lloró.

Deja tu gaita, tu alegre gaita,
y canta tus canciones de alegres acentos.
Volví pues a cantar lo mismo
mientras él escuchaba llorando de alegría.

Gaitero, siéntate y escribe
eso es un libro para él que todos puedan leerlo.
Se desvaneció ante mis ojos
y yo tañía un junco hueco.

Hice entonces una tosca pluma
y manché las claras aguas
y escribí mis felices cantos
Para que todos los niños se alegren al oírlos.



William Blake